Árboles: El árbol de la vida

El Árbol de la Vida 
Con sus raíces en la tierra, sus troncos irguiéndose por por encima de los otros seres vivos y sus ramas y hojas cubriendo nuestras cabezas, los árboles abarcan los tres niveles de la experiencia humana. Su importancia simbólica es un tema muy frecuentado en las culturas de todo el mundo, representando la regeneración y la propia vida. 

Los árboles aparecen en muchas historias míticas sobre la creación del mundo. El Ygdasil es un fresno mitológico escandinavo que representa el cosmos y sirve de puente entre la esfera celestial y la terrenal por el que descendieron los dioses para realizar su creación
 
En las Islas Tonga, al sur del océano Pacífico, se dice que los hombres son brotes nuevos del "Árbol del Mundo", mientras que en las Islas de Almirante y en las de Banks existe la creencia de que el hombre fue creado tallándolo en el tronco de un árbol. Los Egipcios representaban a la diosa de la tierra emergiendo de un árbol del que forma parte, ofreciendo su pecho como fuente de visa. 

En el Judaísmo y por consiguiente en el Cristianismo representa tanto el árbol de la vida como el árbol de la crucifixión. Según una leyenda medieval Eva plantó una rama del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal sobre la sepultura de Adán que creció formando un árbol cuya madera fue utilizada para hacer la cruz donde Jesús nos dio la Vida. La misma Cábala judía representa las emanaciones de la Divinidad en un árbol: las Sephirot.
 

Los Bosques fueron lugares sagrados para los pueblos Iberos. Sus Santuarios estaban en medio de arboledas, cerca de una cueva y bañados por un manantial. Ese culto a los árboles sigue perviviendo entre nosotros, como en Galicia donde se sigue plantando un roble en las Iglesias.
 
El árbol es un símbolo de todo el cosmos, no sólo en sentido físico, sino también moral. 

Es el árbol de la Ciencia, del Bien y del Mal; es el árbol de la vida y el de la muerte; es, en definitiva, el Mundo